Geopolítica y moda: Irán
En determinados momentos, el contexto internacional puede influir de forma directa en cómo se interpretan los elementos visuales dentro del diseño. Esto es especialmente relevante para quienes trabajan en moda, donde referencias culturales, palabras, colores o símbolos se transforman constantemente en producto.
Tras el inicio del reciente conflicto relacionado con Irán, varios elementos visuales han empezado a circular de forma muy activa en medios de comunicación, redes sociales y espacios públicos.
A primera vista, puede parecer un asunto lejano al proceso creativo, especialmente para quienes diseñan desde países alejados geográficamente del conflicto. Sin embargo, cuando el trabajo consiste precisamente en traducir referencias culturales en prendas, gráficos o estampados, lo que ocurre en el mundo termina influyendo inevitablemente en la forma en que esos elementos pueden ser interpretados.
En momentos como este, determinados códigos visuales pueden adquirir una lectura política o identitaria muy concreta.
No se trata necesariamente de apoyar o rechazar una posición determinada, ni de evitar referencias culturales por miedo. La cuestión principal es ser consciente del contexto en el que esos símbolos están circulando. En algunos casos, determinados elementos pueden interpretarse como un posicionamiento político incluso cuando esa no ha sido la intención original.
Y si una marca decide enviar ese mensaje, lo ideal es que se trate de una decisión consciente y no de una asociación involuntaria.
Algunos de los elementos más evidentes probablemente ya están identificados por muchos equipos creativos:
El lema “Woman, Life, Freedom”, vinculado a las protestas que surgieron tras la muerte de Mahsa Amini.
El uso explícito de la bandera actual de la República Islámica de Irán, con sus franjas verde, blanca y roja, el emblema central y la repetición de la inscripción “Allahu Akbar” en el borde.
La bandera anterior a 1979, que incorpora el símbolo del Lion and Sun, utilizada por parte de la diáspora iraní y por sectores opositores al régimen actual.
Símbolos que estén apareciendo de forma reiterada en manifestaciones o movilizaciones recientes.
Sin embargo, también existen referencias menos evidentes que pueden generar interpretaciones inesperadas.
Entre ellas pueden encontrarse:
Combinaciones cromáticas que reproducen los colores verde, blanco y rojo, algo que ya ha generado polémicas en otros contextos geopolíticos, como ocurrió en diversas ocasiones con referencias a la bandera palestina.
Motivos culturales tradicionales, como caligrafía en farsi o patrones persas reconocibles, entre ellos el boteh o determinadas geometrías asociadas históricamente a la región.
Fechas o números que coincidan con momentos clave del conflicto o con acontecimientos que hayan adquirido gran visibilidad mediática.
Representaciones gráficas de un león y un sol, incluso cuando no reproduzcan exactamente el símbolo histórico de la bandera pre-revolucionaria.
En muchos casos, estas asociaciones pueden parecer improbables desde el punto de vista del diseño. Sin embargo, la experiencia demuestra que, en contextos de alta sensibilidad política o cultural, incluso detalles aparentemente neutros pueden adquirir significados inesperados.
Comprender ese contexto no implica limitar la creatividad. Más bien significa reconocer que, en un mundo cada vez más interconectado, las prendas y los símbolos visuales participan también en conversaciones sociales y políticas que van mucho más allá del estudio de diseño.
Anticipar esas posibles lecturas permite tomar decisiones más informadas antes de que el producto llegue al mercado. Y, en muchos casos, evita polémicas que no nacen de una intención deliberada, sino simplemente de no haber tenido en cuenta el momento en el que se lanza el diseño.